Doy por sentado que ya todos saben la diferencia entre este famoso sonido vibrante múltiple: PERRO; y este otro famoso sonido vibrante simple: PERÓN. Sobre el simple ya escribí. Hoy, le toca al múltiple.
De pequeños borregos, aprendimos a hablar imitando los sonidos de nuestros papis, que, en español, se caracterizan por una alta tensión de los músculos bucales. La r es uno de los mejores ejemplos. Este sonido exige un tono muscular particular, y si ni siquiera podés hacer RRRRRRR, como si estuvieras andando en moto, entonces te espera un mes de entrenamiento bucal. Si vas al gimnasio, tu lengua se merece lo mismo (sacarle afuera mientras corrés no cuenta).
Supongamos que sí pueden hacer ese sonido tan primitivo y sensual, entonces es momento de refinarlo hasta que suene como una ERRE correcta. Lo importante es la lengua. Con la boca entreabierta, lean las siguientes instrucciones. Lo que sigue tiene mucha información, les conviene leerlo varias veces, cada vez van a encontrar cosas nuevas.
Cómo articular la R, user´s guide
1 Con la boca apenas entreabierta, levante la lengua. Apoye la punta justo atrás de los dientes de arriba, y aplique presión.
2 Los costados de la lengua tocan las muelas superiores (the upper side teeth), ¡que el aire no se escape por ahí! Poner la lengua en forma cóncava (concave shape).
3 Dentro de la boca, junte aire. Mucho más y con más presión que para otros sonidos. La presión del aire vence la resistencia de la punta de la lengua, que se separa del paladar en forma intermitente.
YOU MAY FORGET EVERY SINGLE WORD EXCEPT THIS:
It’s the air what makes your tongue vibrate. The tip of your tongue should be pressed on the palate, almost but without touching your upper teeth. Take a deep breath and then just let the air do all the job.
Ejercicio de la semana
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"El terrateniente Ramón Pueyrredón Aguirre arreaba rumiantes en su remoto rancho. Se aburría Ramón encerrado en su recurrente rutina. Resuelto a romperla, arrancó rumbo a tierras rimbombantes.
¡¡ARRE!!
Recorriendo Recoleta Ramón reparó en un rodaje. Y de repente, una revelación:
¡¡RAYOS!!!
Resolvió arrimarse al reconocido realizador Rasputín Romanof, y correr el riesgo de requerirle un rol de reparto en su relato. Romanof sonrió, "eres atorrante... ¡y churro!". Ramón, zorro, le regaló un riquísimo Navarro Correas recelosamente reservado que recordaba el terruño y el ruso regodeándose respondió: rendirás.
¡¡A RODAR!!!
Y resultó que en la remake Romance Río Arriba Ramón representó a un terrateniente que arreaba rumiantes en su remoto rancho. Ramón, realizado, recuperó su sonrisa.
¿Cuantas erres tiene su vino?"